"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

domingo, 16 de marzo de 2014

Pólvora en el pecho.

Lo difícil de vivir es no morir un poco cada día. Y si he de morir que sea entre tus piernas. Si me han de matar que sea en silencio. Mujer anónima y alma perdida que salió un día del pecho en busca de una aventura. No me juzgues por salir detrás buscándote con un espectrómetro de almas al que llamo lápiz y que aún no entiendo bien cómo funciona. Así que lo siento si me pierdo y no encuentro el camino de vuelta. Tendré que parar a ratos para deslizarme por tus vestidos y con el impulso coger aire, condensarlo y calarme hasta los huesos. Es curioso cómo mi cuerpo huele a pólvora en estos últimos minutos de agonía, con cinco balas en el pecho y un cigarrillo en los labios.

Frente a frente.

Ronda la medianoche a todas horas en todos sitios. Y yo mismo me encuentro, frente a frente. Me golpeo en el estómago, la cara y en el suelo me lanzo patadas. No me dejo ni un segundo de respiro. Pero no grito, no me quejo. Me hago una bola e intento parar los golpes. O al menos su intensidad. Duele y sangro. Pero cuando me canso de golpearme, me levanto, acabado, y pido otra copa.

jueves, 13 de marzo de 2014

Una carga que llevarás siempre.

- Tengo cinco balas, un revólver y tres capullos a los que matar. Algunos pensarán que es fácil disparar, que están acostumbrados a verlo en las películas pero cuando tienes que hacerlo en la realidad... Entonces es cuando te das cuenta de lo poco preparado que estás. Justo antes de apretar el gatillo piensas que esa persona dejará de existir para siempre, que estás segando su alma e igual tiene una familia a la que estarás destrozando por mover tu dedo unos centímetros. Piensas en la sangre que se derramará y en su agonía en caso de no dar bien. Nadie está preparado para matar a un ser humano. Y el que diga que sí, miente. Y no se trata de matar a una docena para ver si te acostumbras. Nadie se acostumbra a matar a un ser humano. Como mucho puedes hacer como que no te importa pero todas las noches volverán cada uno de los que asesinaste a atormentarte. Es un carga que llevarás siempre, siempre.

Jason miró fijamente a los tres drogadictos y sonrió.

- Pero siento deciros que os habéis topado con el cabrón equivocado.

Tres disparos retumbaron en el sótano del Blue Nights aquella noche de febrero.

viernes, 7 de marzo de 2014

Let The Music Play.

Recuerdo que de pequeño quise ser pintor artístico. Sinceramente no sé de dónde me vino la idea pero estaba totalmente equivocado y mis aptitudes no tardaron en demostrármelo. En realidad esa idea solo la tuve hasta llegar a comprender el trabajo de mi padre: delineante. Mis amigos en el colegio no sabían qué era y a mí me hacía ilusión llegar a ser algo poco conocido entre la gente. Pero sobre todo tenía claro que si tenía que aprender ese oficio, mi padre sería el mejor profesor.
Con los años me di cuenta de que no tenía las cualidades apropiadas para llegar a ser lo mismo que mi padre. Pero jamás olvidaré esas clases magistrales de dibujo técnico. Nunca olvidaré aquella primera lección: cogió un folio en blanco y dibujó un punto en el centro de la hoja:
- ¿Qué ves ahí?
- Un punto - respondí.
- ¿Y qué más?
- Nada más, papá. Es un punto sobre una hoja en blanco.
- Si miras bien, te darás cuenta de que además de un punto es una perspectiva cónica.
Y de cada uno de los cuatro extremos del folio dibujó una línea hasta el centro. Efectivamente, era una perspectiva cónica y había estado ahí desde el momento en que mi padre dibujó el punto en el centro.

También llevo su herencia musical. Esos 70, 80 y 90 que tan entrañables me parecen cuando junto sus sonidos con las historias de mi padre. Y sí, he escuchado sus batallitas miles y miles de veces, pero no me canso. Como el niño que ve su película favorita una y otra vez y años después sigue viéndola con cariño y no la aborrece.

Hoy estoy en Londres y nunca olvidaré la sensación del primer día que pisé tierras británicas: yo solo, sin haber estado antes, perdido y sin saber si mis indicaciones eran correctas, sin haber dormido en toda la noche y mirando hacia arriba constantemente por las dimensiones de todo. Y digo que nunca lo olvidaré no solo por todo esto sino porque fue lo más cerca que he estado de ese "buscarse la vida" del que tanto le he oído hablar. Y me doy cuenta de que lo que yo he vivido es un paseo comparado con su historia y que lo admiro aún más.

Porque como tú dices, da igual los años que cumplas siempre que tengas claro que:
"Mientras se sigan teniendo ganas de hacer cosas en la vida, se sigue siendo joven"

jueves, 27 de febrero de 2014

A pecho descubierto.

Lo perdí todo entre las cartas
y abandoné mi lugar.

Me perdí solo entre tus cartas.

Y cantaré en la ventana
algún verso que dejé caer
para resucitar las sombras
de aquel mundo vago, impar.

Y el miedo me golpeó
tan fuerte, hasta sangrar,
sin rastro de su color
y un par de manchas de carmín
que se borraron
como la historia en el aire.

Me quedé en los aeropuertos
donde gente viene y va
pero nadie pertenece.

Desnudé lo que tenía
y abrí demasiado el pecho.
Se fue y sé que no volverá
pero mantengo la chaqueta abierta
aunque el frío golpee.

Y ahora te busco en los fondos
de las copas que apuro
mientras veo pasar la vida,
que se va en cada trago
y me deja abandonado en la cuneta.

martes, 25 de febrero de 2014

La mirada perdida.

- ¿Te has perdido?- dije mientras le daba una calada a mi cigarrillo.
- No... Solo paseaba por aquí...

Era obvio que estaba completamente perdida pero no se fiaba de mí. Quizá la intimidaba un poco. Me escondí tras mi gabardina negra.

- Supongo que tendré que creerme esa excusa... - dije sin mirarla.
- Vale... Sí... Esto... Adiós.
- ¿Vas a seguir caminando perdida por aquí? A estas horas no te lo recomiendo.

Miraba de forma nerviosa a todas partes. Abrió su bolso y sacó un cigarrillo.

- ¿Tienes fuego?
- Vaya, parece que empiezas a fiarte de mí.

Saqué un mechero del bolsillo y se lo encendí. Su nerviosismo seguía manteniéndola alerta.

- Bueno, y ¿cómo te llamas?
- Sarah ¿Y tú?
- James. Tranquila, no soy un tipo peligroso.
- Bueno, nadie diría de sí mismo que es peligroso si tiene malas intenciones. Arruinaría su plan.
- Tienes razón. Un tipo peligroso ya habría actuado. Así que, ¿te parece suficiente prueba de que no lo soy?

Sarah me miraba durante tres segundos y apartaba la mirada. Yo ni siquiera la miraba. Nunca me ha gustado mirar fijamente a los ojos de la gente.

- Y bien, ¿necesitas ayuda ahora que sabes que no soy peligroso?
- Pues, verás, querría llegar hast...

Un disparo le alcanzó el pecho. Y tras ese dos más. Sus ojos parecía que se saldrían de sus cuencas. Yo seguí mirando al frente mientras le daba la última calada a mi cigarrillo. Mike se acercó a mí con prisas.

- Vámonos. Aunque la próxima vez ahórrame conversaciones tan largas. - dije tirando el cigarrillo al suelo.
- ¡Era la amante del cabrón de Jason! como comprenderás no es un trabajo fácil.
- La próxima vez dispara y no pienses. No estoy para perder el tiempo con tus inseguridades. Monta en el coche antes de que alguien nos vea.

Nunca me ha gustado mirar fijamente a los ojos de la gente. Sobre todo cuando sé que ya están muertos.

sábado, 15 de febrero de 2014

No seré yo quien vigile vuestra dignidad.

Es posible vivir arrastrándose pero no todo el mundo está dispuesto a pagar ese precio. Solo las ratas y las serpientes pueden hacerlo. Pero no te confundas, no dice nada bueno de ellas. Que un ser rebaje su existencia a algo así es bastante deleznable. No obstante estos animales lo hacen por supervivencia, no se les puede culpar. ¿Los seres humanos? Sinceramente no lo sé. Quizá es el miedo a quedarse solo, a reflexionar sin que nadie le distraiga. Quizá es el temor a enfrentarse a uno mismo y descubrir que en realidad es un monstruo. Quizá es el pavor que le produce darse cuenta de que vive solo porque disfruta matando al de al lado. Sonrisas falsas recíprocas y cuchillos bidireccionales.

Pero me parece hasta divertido. Es curioso ver que los actores no se ven las espaldas y, mientras se sonríen, preparan sus cuchillos guardados en los bolsillos traseros. Y no me dará pena. ¿Acaso se debe sentir pena por alguien que no existe? Pero si existiera tampoco la sentiría, pues no tuvieron reparo en arrastrarse.

No seré yo quien vigile vuestra dignidad.