"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

jueves, 23 de marzo de 2017

Versos manchados.

Aún me falta un sol de invierno
de esos que calientan el alma
y erizan el vello.

Sigo enredándome en desvelos
intentando ahuyentar las pesadillas
con más cafés que horas de sueño.

Cardíaca manía y atropellos
cuando el habla se desgasta, confusa,
entre líneas y versos

donde escondo algunos rezos
profanados por virtud de una lucidez
que tras años de búsqueda aún no encuentro.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Última cadencia.

Disonancias muy acordes en la corriente del compás
y sus caderas, sus maneras, como un metrónomo.
Pisando el aire, matando el tiempo, bebiendo vino,
desde que te cantan ya no sientes los cristales en la suela
y las canciones retumban en las paredes de cartón.
Y los vientos mueven tus faldas, perdidas,
en palabras que ya no importan porque es tarde
y las luces ya se apagan.

martes, 21 de marzo de 2017

Decidir no es cosa de mortales.

Unas puertas giratorias
en el umbral del vacío:
con paracaídas
o sin él.
Decidir no es cosa de mortales.

lunes, 20 de marzo de 2017

Volver a arder.

Hoy vine aquí por otros motivos.

El viento azotaba desde el este y me propuse combatirlo. Lo hice durante tanto tiempo que lo convertí en mi enemigo. Y lloré amargamente cuando, tras meses avanzando unos centímetros, retrocedí kilómetros.

Hoy vine aquí por otros motivos.

Cuando pensaba que los jueces, mis jueces, seguían apuntándome con el dedo inquisitivamente... sin percatarme de lo artificial de las ideas, del exceso de metáforas, de la saturación de espacios que no existían.

Hoy vine aquí por otros motivos.

Unos fantasmas etéreos, eternos, en terrenos de nadie donde puse la bandera con mis restos a los que maltraté incesantemente. A ellos acudía cada noche para recordarme que todo seguía ahí y que no se iba a ir, no iba a llevárselo la corriente. Por desgracia.

Hoy vine aquí por otros motivos.

Porque no sé.
Porque qué es.
Una ilusión.
Una chispa.
Volver a arder.
Y perderse.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Elegía de elecciones.

Que me esquilmas el alma
y con calma me esquivas.
Y mi cuerpo, arrojado,
se desvive a fatigas.

Ya siento el gorjeo
de aquellas aves cautivas
que me recuerdan otra vez
la magnitud de las heridas.

Ábrela, rápido, que las alas
son memorias del pasado
de cuando aún rezabas.

Ahora, lento, acabado,
solo esperas, solo,
que te arrastren a caballo.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Baile de sombras.

Luces intermitentes sobre paneles grises que invitan al vaivén de las sombras que se abrazan.
Luces que marcan cada paso a la pareja en un vals eterno que solo conoce la noche.
Y enmarañan los suelos,
los sueños,
mientras todo gira.
Las dos manchas grises se miran sin ojos, sonríen sin labios
hasta que llegan los focos sobre paredes huecas donde se proyectan los cuerpos etéreos.
Todo se reajusta y vuelve a su posición de salida donde el espectáculo siempre empieza.
Las sombras se funden y confunden en una amalgama de mentiras y besos que aprovechan sus últimos momentos antes de que la luz del sol les descubra y borre hasta los recuerdos.
En silencio se desvanecen con el único consuelo de que cada noche volverán a encontrarse en la pista de baile.

miércoles, 27 de abril de 2016

Aquí yace Bernard Donovan.

La tormenta de balas acabó y cesaron al fin las llamas de los cañones. Los estruendos de los tiros callaron como lo hicieron aquellos proyectiles que fueron a dar contra la pared y contra el joven Donovan. Ahora solo se oía su sangre caer lentamente al suelo sucio del callejón. Veintitrés años y ya había tirado su vida a la basura. ¿Era acaso una causa justa? ¿Siquiera una causa necesaria o útil? No, en absoluto. Es cierto que nacer en las calles de Gunna empuja a los chavales a dormir con un revólver bajo la almohada. Pero el caso de Donovan tiene que ver con su afán por demostrar que es el más valiente, que podía acabar con los Fuil él solito. Retar a esa familia es como bajarse los pantalones a las puertas del infierno y dejarle al dios de los muertos un regalo en el recibidor. Son las reglas tácitas de la zona: nunca juegues con los Fuil. Y el chico lo sabía bien. Aún así lo hizo. Ahora su madre llorará la pérdida de su querido hijo y pondrá una lápida en su tumba alabando sus virtudes.

Aquí yace Bernard Donovan

Otro pobre idiota al que le está bien empleado.
Su familia y amigos no lo olvidan
a pesar de ser un gilipollas de manual.

Sería, quizás, una lápida más acertada que la que tendrá.