"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

sábado, 5 de julio de 2014

Cuando vives sin estar de paso.

No sabía qué era lo que tenía
ni todo lo que podía perder.

Cuando vives asentado
y permaneces en un sitio fijo
y perteneces a un lugar concreto.

Cuando ya no vives de aeropuertos
y estaciones cansadas.
Cuando vives donde todo el mundo está dormido.

Cuando vives cual hombre
sin filósofo, sin luz que ilumine,
el camino por la caverna de Platón.

Cuando vives en peligro constante
de no saber salir,
flotando en el  hastío de una vida que se va.

Cuando vives rodeado de martillos astillados
con las manos doloridas y ensangrentadas
y con una pértiga para saltar los muros.

No sabía qué era lo que tenía
ni todo lo que podía perder.

jueves, 26 de junio de 2014

Nunca fui de clavar pupilas.

Nunca fui de clavar pupilas, lo confieso.
Siempre me mantengo al margen
y observo desde el humo denso de mi cigarrillo.

Nunca fui de clavar pupilas, lo confieso.
Pero cuando alguien me clava las suyas
mi cuerpo tiembla como un niño asustado.

Nunca fui de clavar pupilas, lo confieso.
Y es que quizás puedas verme como soy
si me miras fijamente a los ojos.

Nunca fui de clavar pupilas, lo confieso.
A no ser que un piano hable por mí.
Pero entonces no seré yo, sino música.

Nunca fui de clavar pupilas, lo confieso.
¿Quién sabe?
Quizá te conviertas en la sutil excepción.

martes, 17 de junio de 2014

Quémame y quémate.

Quémame como quema un café a las 7 de la mañana: en pequeñas pero intensas dosis. Un dedo, un sorbo y con él, un despertar.
Quémame como se quema el rastrojo: con violentos abrazos de fuego y caricias desbocadas.
Quémame como quema un cigarrillo. Y en tus labios dejar mi nicotina para hacerte adicta y me transformes en humo en cada calada.
Quémame y quémate si eso supone que no nos apaguemos. Y si lo hacemos, aún nos quedará decir que nuestro sacrificio no fue en vano. Que si ardí fue por mi causa y que si ardiste me convertí en la tuya.
Quémame y quémate. Y que mañana nos lleve el viento cuando no seamos más que cenizas.

lunes, 16 de junio de 2014

Pequeños apuntes de diario.

Llegué como zorro desorientado en mitad de la noche, perdido en la inmensidad del bosque. Y cuando se me acogió, aparecí con miedo. Miedo de haber sido herido por el tiempo y temeroso del calor de la hoguera. Yo mismo me adentré en la maleza y me vi sin fuerzas tras meses de hambruna por no ser hábil a la hora de cazar, por no saber ser ni estar.
Pero no olvidaré ni un solo segundo de aquellos momentos y lugares con vosotros. Dublín y Edimburgo son ahora mismo lo que son por lo que sois. Os recordaré en cada vuelo, en cada risa y en cada imitación. En cada Guinness, en cada lluvia, en cada viaje de autobús. En cada banco, en cada vino y en cada mundo de trenes sin dirección. En cada anécdota, en cada juego, en cada simpático acento del sur. En cada idioma y en cada fiesta. Y en todas y cada una de las veces que visite Londres.
Y cada uno ha vuelto a casa y ha dejado atrás el enorme bosque. Pero solo sus árboles y yo podremos contar en un futuro que la magia existe y la manada me hizo grande. La manada me salvó de mí mismo.

Como dijo Vera Lynn:
We'll meet again
don't know where
don't know when.
But I know we'll meet again
some sunny day.
Keep smiling through
just like you always do.

domingo, 25 de mayo de 2014

El noviazgo de los gigantes.

Ósculos oscuros que el cielo deja caer sobre el mar.
Nubes profundas y cerradas que hacen parecer a las colinas agradables tálamos verdes.
Y sin embargo al mundo parece disgustarle el matrimonio furtivo entre los colosos.
Así que manda a su pequeño trotamundos a enfrentarlos,
a derrotarlos y mantener distancias.
Y desenvainando su espada donde se reflejan los tímidos rayos de sol,
abrió el cielo,
sucumbió el mar,
acabando así con el eterno y prohibido noviazgo adolescente de los gigantes.

lunes, 19 de mayo de 2014

Perdóname por lo que escribo.

Perdona si lo que escribo siempre muere en mi boca rota. Porque mis muros se cierran y, alzando el rostro, mi aliento expira. Pero me quedé sin balas del calibre de mi revólver que vuelve revuelto entre tus sábanas. Cada verso incrustado en la pared y cada silencio en la recámara. Y el óxido de mis palabras manchando el cielo.

Perdona si soy el humo en cada cigarrillo y me esfumo en cuestión de segundos contaminando el aire que respiras. Pero es que no sé salir de este compás sincopado.

lunes, 5 de mayo de 2014

Suerte de ser su hermano.

En dos días hizo pleno.
Los he marcado en mi memoria.

Tan pronto me recordaba mi fragilidad en la noche cuando era un niño
como me emocionaba sintiendo el dolor de una viuda de guerra a través de sus palabras.
Tan pequeña y a la vez tan mayor.
Estos recuerdos los guardo junto a sus despertares matutinos
con cuatro pelos de punta y un bailoteo gracioso desde la cuna.

Pero al día siguiente también me hizo viajar en el tiempo.
Me acordé de la pequeña muñeca de lazos azules y la vi transformarse:
la vi bailar como una ninfa de Ceres y brillar como una estrella;
la vi bailar como una ninfa de Plutón y atraparte en el Inframundo.

En dos días hizo pleno.
Lo he marcado en mi memoria.

Y tengo suerte:
suerte de ser su hermano.