"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

jueves, 3 de marzo de 2016

Hora de cerrar.

En aquel garito sonaba una y otra vez aquella canción de ritmo machacón que terminaba destrozando los oídos pero que inevitablemente hacía que los cuerpos se movieran de manera sincronizada. Curioso que una canción con una letra tan desgarradora nos desinhibiera tanto. Supongo que será cuestión de emociones extremas que se tocan en algún punto. Adrenalina que fluye. Aire cargado, viciado. Sudor y miradas que patinan en los rincones superiores de la sala. El cruce es inevitable y aumenta la frecuencia con la que el vaso adopta una posición horizontal; como sus ojos insalvables.

Todo se mancha y todo sigue igual. Sus ojos se han perdido en el baño y los míos están algo más rojos. El tiempo pasa rápido y lento a la vez. El alcohol sube rápido a la cabeza; baja lento en el vaso. Actúa normal. Fallos en la percepción. Noción de tiempo y espacio combadas. Que no se te note. La música no está lo suficientemente alta y van a cerrar el bar. Una línea roja más en el cuaderno. Un nombre menos por tachar.

- Está hecho, jefe... No, nadie ha visto nada.

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