"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

lunes, 2 de diciembre de 2013

El zorro.

¿Quién se perdió en aquella noche cerrada?
¿Quién echó la llave al cielo?
Que si cerraron el Paraíso
no será él quien se preocupe.
Que si Dios fue el ingeniero
se equivocó al pensar
que todo esto acabaría antes.

¿Por qué nadie alumbró el camino?
¿Por qué todos lo olvidaron?
Que vagó sin rumbo durante años
e intentó vivir consigo mismo
sin darse cuenta de que un zorro cada día,
en silencio,
le abría y destrozaba el pecho.

¿Cómo puede aún gritar sin ser visto?
¿Cómo es que no ha desaparecido?
Y de sus heridas más viejas
todavía brota sangre tibia
que tiñe los escritorios secos
y florecen
cartas de despedidas.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Muriendo por sobrevivir.

Siempre intenta pasar del domingo al lunes rápido. Se hace creer que existe un puente con niebla por el que puede cruzar sin hacer ruido ni mancharse los zapatos. Pero cuando se acerca cada fin de semana vuelve a darse cuenta de que es un acantilado lo que tiene que cruzar: sin cuerdas, sin piolet, vestido de traje y solo con sus manos. Todas las semanas termina con manos y pies ensangrentados y dejando su rastro rojizo por la gran pared rocosa. A veces decide subir con zapatos. A veces decide subir sin chaqueta. Y cuando llega a lo más alto cae, rendido al suelo. No le consuela pensar que ha llegado al lunes, sino que quedan seis días para el siguiente acantilado.
Y así seguirá semana tras semana.
Matándose en cada domingo.
Muriendo por sobrevivir.

domingo, 10 de noviembre de 2013

La noche.

La noche.
Ese monstruo infinito.
Era de noche
cuando el niño lloraba en la oscuridad de su cuarto.
La misma noche que abre sus fauces
y succiona hasta el último resquicio de aliento.
Es de noche
cuando despliega la capa de mis miedos
y los riega y hace florecer.
La noche.
Es de noche
cuando el universo se lanza en picado
contra mi pecho.
La misma noche aquí
que no me permite escapar.
Era de noche
y blandía su fría espada
para sofocar todas las chispas.
Ese monstruo infinito.
Esa eterna incertidumbre.
La noche.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Locura silenciosa.

Siempre fue una mentirosa
con su lado brillante
y su oscuro secreto.
Mostrar el mismo lado
quizá sea su punto fuerte.
Tiene frío y muere joven
pero es eterna y siempre gira.
Orbita alrededor del azul
y no es más que un punto
insignificante
en el infinito.
Algunos dicen que quiere ser madre.
Otros que es la culpable
de inducir a la locura,
de guiar al suicidio.
Por eso cada mes
se esconde avergonzada
por la magnitud de sus pecados.
Y su destino está encadenado
como Prometeo a su castigo.

Se me olvidaba que en Londres no conocen la luna.

viernes, 25 de octubre de 2013

La gran ciudad.

Era de noche y el niño se encontraba perdido en la gran ciudad. Calles enormes y mucha gente extraña. No sabía cómo había llegado hasta allí. Corría de un lado a otro intentando llegar a algún sitio reconocible pero era inútil. Parecía que, de repente, había sido teletransportado a otra parte en el mundo. Comenzó a llover y no tenía con qué taparse, así que se apresuró a llegar a un pequeño saliente en la pared para refugiarse. Tenía frío y la gente iba y venía sin importarle lo más mínimo lo que sucedía a su alrededor. El niño esperó y esperó pero no dejaba de diluviar y poco a poco la noche se tragaba a todas las personas de las calles hasta que quedó él solo, en silencio, sin tener donde ir. Quizá aunque lo hubiera tenido, no habría sabido llegar, pero al menos le habría consolado un resquicio de esperanza. Así que se acurrucó en una pequeña esquina pensando que igual no había sido una buena idea huir de los golpes del tío Jimmy. A fin de cuenta, había cambiado esos golpes por los de la vida.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Morir, a veces.

Ya era de madrugada cuando llegó a casa, cansada de tanto vivir. Tenía 25 años pero por ella parecían haber pasado 40. Sentía en su espalda la indivisible carga del sentir. Sentirse morir pero seguir viviendo. El proceso inverso al de las pesadillas y el despertar. Apenas veía el cielo si no era como una enorme cúpula negra que cada noche la mordía y golpeaba. El aire le faltaba pero, involuntariamente, lo encontraba constantemente. Se jugaba la vida pero nunca la perdía. Y esperaba que alguien la despertara y le dijera: tranquila, a partir de ahora todo irá a mejor. Pero eso nunca sucedía y los latidos golpeaban tan fuerte su pecho que llegaban a dolerle. De su boca volaban suspiros de melancolía. Dormía de la mano del abismo de la incertidumbre, del no saber si seguir o pararse. Sus ojos no lloraban. Ni siquiera había luz en ellos con los que provocar un eclipse.

Quizá algún día no despierte. O quizá siga despertando para siempre.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Duérmete. Duérmete. Duérmete.

Ya es de noche. Tengo que dormirme pronto, si no, los Reyes Magos no entrarán en casa. Pasarán de largo y se llevarán los juguetes que venían a dejarme. Y eso no puede ser. He estado esperando un año entero este momento. No puedo permitir que una noche me lo estropee. Pero ¿y si me duermo y al despertar no encuentro lo que estaba esperando? Los Reyes son Magos pero podrían no haber entendido bien qué era lo que quería. En ese caso... En ese caso sí que me llevaría un disgusto. Tendría que esperar otro año más y tener la suerte de que esa vez sí me trajeran lo que espero. Duérmete ya. Deja de pensar. Así no conciliarás el sueño y todo se irá al garete. ¡Pero no puedo dejar de pensar! Está bien, cuenta ovejitas. 1. 2. 3. 4. 5. Nunca me ha funcionado este método. ¿Por qué lo iba a hacer ahora? No. En realidad tienes que pensar que es una noche como otra cualquiera. Sí. Eso es. ¡Pero es que en realidad no es una noche cualquiera! Me quedaré quieto. Muy quieto. Nada de dar vueltas en la cama.
Ya voy relajándome.
Estoy más tranquilo.
Buenas noch...

Y como llegó, se fue septiembre.