"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

lunes, 4 de mayo de 2015

La mujer de los mil nombres.

Ella miraba.
La mujer de los mil nombres
que se confundían todos en ninguno.
Y vinieron vientos cíclicos
que movían sus vestidos,
movían mi café.

Diestros o zurdos,
revolvían las hojas descarriadas.
Pero sus zapatos seguían firmes
y no había fuerza que los derrumbara.
El vértigo en sus ojos,
la desnudez de un susurro.

La mujer de los mil nombres
que se confundían todos en ninguno.
Y el viento revolviendo las miradas.

lunes, 27 de abril de 2015

Espuma en el cielo.

La espuma en el cielo,
las nubes blancas en mi café.
El humo en una boca,
la sangre y el carmín.
La mirada azul joven,
las manos inocentes llenas de barro.
El respirar pesado
y un pasado sepia que respira.

lunes, 23 de marzo de 2015

Miedo.

El miedo se retroalimenta. Miedo a perder lo que tienes porque tienes miedo. Miedo a golpear y golpear por ese miedo. Miedo a las alturas desde las que te ves caer por miedo. Miedo que te sigue porque tienes miedo de que te sigan. Miedo a no llegar porque tienes miedo. No dar todo porque tienes miedo de no dar lo suficiente. Miedo a no tener nada porque el miedo te lo quita. Que el miedo no te deje ver ni hacer por si dejas ver que tienes miedo. Ser hielo y tener miedo de que alguien te derrita. Y por mucho que lo escondas, las ventiscas dejan ver tu miedo. Miedo a acobardarte y acobardarte por culpa de ese miedo. Si hay miedo, no hay nada. El miedo se retroalimenta. Y yo ahora alimento al miedo.

martes, 20 de enero de 2015

¡Sorpresa, Jimmy!

- Vamos, Jason, hay que coger a esos cabrones antes de que sea demasiado tarde.
- ¿En serio quieres que entremos a tiros en ese garito? ¡Estás loco!
- Mira hijo, posiblemente tengas razón, pero lo que no voy a permitir es que esos hijos de puta se salgan con la suya. Ya hemos tragado bastante.
- ¿Y crees que matando a Jimmy conseguiremos algo? Las órdenes vienen de arriba. Él no es más que una mierda con un poco de poder y un ejército de doce tíos armados con Thompsons y calibres 38.
- Servirá de mensaje. Si no hacemos nada no pararán. Deja de hablar y ve a por las armas.
- ¿Y si no quiero ir contigo?
- No me importa. Si no vuelvo, manda flores a mi mujer. He soportado durante muchos años que ese cabrón se pasee por estas calles jactándose de sus crímenes.
- Escucha, sé lo que le hizo a tu hijo. Todo el mundo lo sabe. Pero no es la manera más inteligente de acabar con él.
- ¿Y tienes un plan mejor? Tú mismo lo has dicho. Lo custodian las 24 horas del día y un ataque frontal por sorpresa es siempre efectivo.
- Sí, a no ser que quieras volver con vida.
- ¡Basta! Voy a hacer esto ahora. Contigo o sin ti.
- Maldito viejo descerebrado... Está bien. Si no salimos con los pies por delante de ese antro vas a estar pagándome vasos de ginebra hasta el día en que te vayas al otro barrio.
- No tengo pensado seguir mucho más tiempo aquí, así que no creo que me salga muy caro. Venga, vamos antes de que empiece a amanecer.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Madrid.

Me perdí por Madrid entre cervezas, cafés y algún que otro vaso de ron. Y no dejé de caminar apoyando la mirada en cada esquina, en cada edificio, en cada rostro en el que buscaba lo que nunca supe manejar. Y tras cada trago a una rubia, las mentes se abrían. Nos dejamos lo de dentro en una esquina de bar entre acordes de rock&roll. No picaba la resaca porque el sol estaba tímido y Chaouen como una letanía retumbando en la memoria:

¿Cómo se miden las mañanas moribundas?
¿Con cuánto se inunda un oasis de preguntas?.

Y así se fue Madrid. Y así regreso a casa.

viernes, 31 de octubre de 2014

Jason y Rose.

- Jason, deberías afeitarte esa barba.

Dijo Rose desde la cama, desnuda y medio arropada. Dejando asomar una sonrisa tras las sábanas.

- Sabes que tengo cosas más importantes de las que ocuparme ahora mismo.

Jason seguía limpiando cada pieza desmontada de su calibre 38. Había sido una noche complicada. La banda de Johnson le había atacado cuando iba camino del Blue Nights y vaciar el cargador en aquellos cuatro matones no era el plan perfecto tras un atraco en la calle 56 un par de horas antes.

- Te tomas todo esto demasiado a pecho.

Rose se levantó de la cama y lo abrazó por la espalda. El cigarrillo de Jason estaba a punto de consumirse.

- Mi deber no es tomar decisiones sino actuar de acuerdo con unas órdenes.
- Los soldados y policías también lo hacen y siempre has dicho que los odias.
- Ya sabes que no es lo mismo. Además ¿a qué viene toda esta conversación? Nos conocemos desde hace años y sabes bien cómo funciono.
- Quizás es hora de cambiar el rumbo de las cosas.

Jason dejó de limpiar el arma y apoyó el cigarrillo en el borde del cenicero.

- Márchate. No me acuesto contigo para tener al día siguiente una terapia sobre lo que está bien y lo que está mal. Coge el dinero y vete.
- Perdona, Jason. No quería ofenderte.
- ¡Márchate!

Rose terminó de vestirse a medias y antes de cerrar la puerta se giró:

- Prométeme que me llamarás. Eso significará que sigues vivo.
- ¡Vete!

Jason terminó de montar su arma, la cargó y se la guardó en el pantalón. Rose cerró la puerta al mismo tiempo que Jason se abrochaba la camisa. En ese momento aún no era consciente de que serían sus últimos momentos antes de acabar desangrado en un callejón de la avenida 44 con Lexington.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Apunta siempre a la cabeza.

Le quedaban unos minutos de vida antes de acabar desangrado sobre la moqueta. A pesar de estar ahogándose con su propia sangre, Jason solo pensaba en que al menos, el hijo de puta que tenía al lado había aguantado menos tiempo vivo que él. Falló no dando un tiro mortal, menudo error de novato.

Recuerda, hijo, apunta siempre a la cabeza.

No, ese consejo no le había salvado la vida pero al menos aquel cabrón ya no golpearía más a Jane. Así que encendió un cigarrillo y su vida se escapó junto con el humo de su última calada.