"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

jueves, 22 de octubre de 2015

Seis minutos.

- Tienes seis minutos para decidir qué harás con ese revólver. Apuesto a que estás barajando estas dos posibilidades: dejar el arma en el suelo y salir despacio de la sala, quizá llorando de rabia o impotencia por no haber sido capaz de apretar el gatillo o simplemente puedes hacer todo lo contrario y descargar esas seis balas, llevando el resto de tu vida la carga de haber matado a un hombre desarmado.
- ¡Cállate!

- ¡Oh, vamos! No seas maleducado. Es un gesto muy feo mandar callar a alguien.

- ¡He dicho que te calles!

- Estoy intentando hacer esto menos violento, más atractivo pero no colaboras. En otra situación habría castigado duramente tu comportamiento. Al fin y al cabo, soy de una época en la que el respeto era la seña de identidad de un hombre. Hoy en día los jóvenes solo piensan en hacerse con más y más dinero para gastárselo en putas y alcohol barato.

- Tú me metiste en todo esto. Me engañaste, me vendiste y ahora no tengo nada excepto un revólver en la mano y unas ganas terribles de meterte una bala en la cabeza.

- ¡Jajajaja! Relájate chico. Fuiste tú el que entraste en el juego. Sabías lo que había y aún así decidiste quedarte. Te dolió lo de aquella chica... ¿Tracey? No recuerdo bien su nombre. Era bastante espectacular y te encandiló desde el primer día. Mujeres, chico. Son la perdición de un hombre. Pero bueno, era una simple put-

Uno
Dos
Tres
Cuatro
Cinco
Seis

lunes, 24 de agosto de 2015

Nunca sigas al viento.

Todos los pájaros volaban rumbo al Noreste, dejándose llevar.

- Chico, ni se te ocurra seguir al viento. Recuerda que él fue el primero en salir huyendo.

martes, 18 de agosto de 2015

La princesa y el dragón.

Cuando llegó al castillo, el dragón que lo custodiaba le dijo:
la princesa está en otra parte.
Se marchó y volvió tres días más tarde,
cuando el dragón y la princesa dormían cara a cara junto al fogón.

miércoles, 12 de agosto de 2015

En el filo.

La caída intermitente desde el vaso
con los pies en el borde del atlas.
Donde las palabras se echan a dormir
y las sonrisas se alejan porque tienen miedo.
Allá donde los pinceles dan un golpe de Estado
y los niños lideran la revolución con los dedos.
Desde la mirada húmeda y llorosa
porque el barco zarpó demasiado pronto.
Nunca se respira suficiente en el lugar
en el que los recuerdos se evaporan
por el calor de un motor del 39.
No es dramático el desorden
si el propósito se alcanza
aunque el filo del papel avecine la tormenta.

lunes, 10 de agosto de 2015

Vete, pero no esperes que te mire.

Vete, pero no esperes que te mire
cuando la luna te guíe
por el paseo de amapolas grises.

Cicatrices que se mojan
y amnésicos nudillos que recuerdan
lo que siempre olvido
al perderme en cada vaso de ginebra.
Fumo por callar
y omitir lo prohibido,
sellando mis labios rotos,
empujándome al retiro.
Vuelan mis errores
impresos en la piel que solloza
yéndome lejos, muy lejos,
acompañado de gaviotas.

Vete, pero no esperes que te mire
cuando otros ojos te guíen
por el desierto de baldosas tristes.

martes, 4 de agosto de 2015

Como un Otoño en Nueva York.

Abrazos tóxicos, amargos como una cerveza.
Un perfume que no se olvida y un saxo que acalla almas.
Ebrio, tirando la vida en cada pinta
y vertiendo palabras llenas de alcohol al váter.
La voz se apaga, se esconde y agudiza
mientras la respuesta se hace más grave
retumbando en el pecho cada frase.
Como un Otoño en Nueva York
que gira eternamente en la gramola rota.

domingo, 2 de agosto de 2015

Mañanas y Jason.

Las mañanas de Jason eran lentas y pesadas, como el primer sorbo de café. Aquella no era diferente.

- ¿Sabes, chico? Solo hay una cosa en este mundo que me dé más miedo que una pistola cargada.
- ¿La cárcel?

Jason soltó una leve carcajada.

- No, por supuesto que no.

Cogió un cigarrillo y lo encendió.

- Las mujeres, chico, las mujeres.