"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

lunes, 10 de agosto de 2015

Vete, pero no esperes que te mire.

Vete, pero no esperes que te mire
cuando la luna te guíe
por el paseo de amapolas grises.

Cicatrices que se mojan
y amnésicos nudillos que recuerdan
lo que siempre olvido
al perderme en cada vaso de ginebra.
Fumo por callar
y omitir lo prohibido,
sellando mis labios rotos,
empujándome al retiro.
Vuelan mis errores
impresos en la piel que solloza
yéndome lejos, muy lejos,
acompañado de gaviotas.

Vete, pero no esperes que te mire
cuando otros ojos te guíen
por el desierto de baldosas tristes.

martes, 4 de agosto de 2015

Como un Otoño en Nueva York.

Abrazos tóxicos, amargos como una cerveza.
Un perfume que no se olvida y un saxo que acalla almas.
Ebrio, tirando la vida en cada pinta
y vertiendo palabras llenas de alcohol al váter.
La voz se apaga, se esconde y agudiza
mientras la respuesta se hace más grave
retumbando en el pecho cada frase.
Como un Otoño en Nueva York
que gira eternamente en la gramola rota.

domingo, 2 de agosto de 2015

Mañanas y Jason.

Las mañanas de Jason eran lentas y pesadas, como el primer sorbo de café. Aquella no era diferente.

- ¿Sabes, chico? Solo hay una cosa en este mundo que me dé más miedo que una pistola cargada.
- ¿La cárcel?

Jason soltó una leve carcajada.

- No, por supuesto que no.

Cogió un cigarrillo y lo encendió.

- Las mujeres, chico, las mujeres.

jueves, 30 de julio de 2015

Alcohol en los labios.

La fe la perdí
no dimití
y seguí agarrado al alcohol.
No me erosionan más que las dudas
que me señalan al horizonte,
un destino que araño.
Testigo de mis palabras
y flores en la boca muerta.
El sol que eriza tu piel
y el perdón que camina por tu pelo.
El suelo que llama a mis lagunas
de un vivir que no convence.
Unas alas que me llaman
escondidas en las ramas
mientras la espada me sentencia.
Luz de muerte,
amor de luna.
Basura y golondrinas
cicatrices y olvido.

jueves, 23 de julio de 2015

B/Faker.

Noches de Baker.
Mañanas de Faker.
Cambio la cerveza por el café
y las mentiras por desengaños.
Noches de Argus.
Mañanas de sudor y resaca.
De las mentiras diluidas en alcohol
nacen todas las pesadillas del hombre.

Ella miraba como lo hacía alguien que no tiene interés por nada de lo que le rodea.
Él miraba como quien tira la toalla y la recoge del suelo, sucia, una y otra vez.
Ella vivía como quien tiene miedo a que todo a su alrededor se rompa.
Él vivía como quien tiene miedo a romper todo lo que le rodea.
Ella bebía como quien quiere desinhibirse.
Él, como quien no puede evitarlo.

martes, 21 de julio de 2015

El hombre del cigarrillo.

Se encendió un cigarrillo y pensó en ella.
Pensó en que nunca dormiría entre sus piernas. En que desde hacía muchos años ya la había perdido.
Pensó en la risa y el llanto; la vida y la muerte; el cielo y el mar; el sexo sobre unas sábanas blancas; el alcoholismo en soledad; la sangre en unos labios rotos; los diálogos nocturnos con la culpa; la abstinencia que no llega; las miradas que se alejan; el reloj que solo avanza; los golpes contra la acera; las fechas que se olvidan; el calor que no abandona; las dudas que se quedan; aguantar o salir corriendo.
Expulsó el humo denso, gris, muerto.
El hombre que nunca llora, que nunca siente, que siempre bebe y que a veces, solo a veces, se arrepiente amargamente de lo no vivido.
Como todo hombre que vuelve y vuelve a revivir sobre la piel rota.

domingo, 7 de junio de 2015

Gracias.

Y no hubo muros que ellos no pudieran romper.
Yo los construía y ellos los derribaban.
Me quitaron los ladrillos de las manos porque no eran necesarios.
A veces volvía a ellos por rutina
y antes de alcanzarlos, les daban una patada,
los alejaban de mí.
Porque no eran necesarios.
No más muros ni barreras.
Las fronteras pasaron a ser líneas en el horizonte
y no restos de hormigón en las paredes.
Disiparon el humo,
limpiaron el aire
y me ayudaron a respirar,
a respirar de verdad.
Y no puedo estar más agradecido.