"Alcohol may be man's worst enemy, but the Bible says love your enemy" Frank Sinatra.

martes, 21 de julio de 2015

El hombre del cigarrillo.

Se encendió un cigarrillo y pensó en ella.
Pensó en que nunca dormiría entre sus piernas. En que desde hacía muchos años ya la había perdido.
Pensó en la risa y el llanto; la vida y la muerte; el cielo y el mar; el sexo sobre unas sábanas blancas; el alcoholismo en soledad; la sangre en unos labios rotos; los diálogos nocturnos con la culpa; la abstinencia que no llega; las miradas que se alejan; el reloj que solo avanza; los golpes contra la acera; las fechas que se olvidan; el calor que no abandona; las dudas que se quedan; aguantar o salir corriendo.
Expulsó el humo denso, gris, muerto.
El hombre que nunca llora, que nunca siente, que siempre bebe y que a veces, solo a veces, se arrepiente amargamente de lo no vivido.
Como todo hombre que vuelve y vuelve a revivir sobre la piel rota.

domingo, 7 de junio de 2015

Gracias.

Y no hubo muros que ellos no pudieran romper.
Yo los construía y ellos los derribaban.
Me quitaron los ladrillos de las manos porque no eran necesarios.
A veces volvía a ellos por rutina
y antes de alcanzarlos, les daban una patada,
los alejaban de mí.
Porque no eran necesarios.
No más muros ni barreras.
Las fronteras pasaron a ser líneas en el horizonte
y no restos de hormigón en las paredes.
Disiparon el humo,
limpiaron el aire
y me ayudaron a respirar,
a respirar de verdad.
Y no puedo estar más agradecido.

lunes, 4 de mayo de 2015

La mujer de los mil nombres.

Ella miraba.
La mujer de los mil nombres
que se confundían todos en ninguno.
Y vinieron vientos cíclicos
que movían sus vestidos,
movían mi café.

Diestros o zurdos,
revolvían las hojas descarriadas.
Pero sus zapatos seguían firmes
y no había fuerza que los derrumbara.
El vértigo en sus ojos,
la desnudez de un susurro.

La mujer de los mil nombres
que se confundían todos en ninguno.
Y el viento revolviendo las miradas.

lunes, 27 de abril de 2015

Espuma en el cielo.

La espuma en el cielo,
las nubes blancas en mi café.
El humo en una boca,
la sangre y el carmín.
La mirada azul joven,
las manos inocentes llenas de barro.
El respirar pesado
y un pasado sepia que respira.

lunes, 23 de marzo de 2015

Miedo.

El miedo se retroalimenta. Miedo a perder lo que tienes porque tienes miedo. Miedo a golpear y golpear por ese miedo. Miedo a las alturas desde las que te ves caer por miedo. Miedo que te sigue porque tienes miedo de que te sigan. Miedo a no llegar porque tienes miedo. No dar todo porque tienes miedo de no dar lo suficiente. Miedo a no tener nada porque el miedo te lo quita. Que el miedo no te deje ver ni hacer por si dejas ver que tienes miedo. Ser hielo y tener miedo de que alguien te derrita. Y por mucho que lo escondas, las ventiscas dejan ver tu miedo. Miedo a acobardarte y acobardarte por culpa de ese miedo. Si hay miedo, no hay nada. El miedo se retroalimenta. Y yo ahora alimento al miedo.

martes, 20 de enero de 2015

¡Sorpresa, Jimmy!

- Vamos, Jason, hay que coger a esos cabrones antes de que sea demasiado tarde.
- ¿En serio quieres que entremos a tiros en ese garito? ¡Estás loco!
- Mira hijo, posiblemente tengas razón, pero lo que no voy a permitir es que esos hijos de puta se salgan con la suya. Ya hemos tragado bastante.
- ¿Y crees que matando a Jimmy conseguiremos algo? Las órdenes vienen de arriba. Él no es más que una mierda con un poco de poder y un ejército de doce tíos armados con Thompsons y calibres 38.
- Servirá de mensaje. Si no hacemos nada no pararán. Deja de hablar y ve a por las armas.
- ¿Y si no quiero ir contigo?
- No me importa. Si no vuelvo, manda flores a mi mujer. He soportado durante muchos años que ese cabrón se pasee por estas calles jactándose de sus crímenes.
- Escucha, sé lo que le hizo a tu hijo. Todo el mundo lo sabe. Pero no es la manera más inteligente de acabar con él.
- ¿Y tienes un plan mejor? Tú mismo lo has dicho. Lo custodian las 24 horas del día y un ataque frontal por sorpresa es siempre efectivo.
- Sí, a no ser que quieras volver con vida.
- ¡Basta! Voy a hacer esto ahora. Contigo o sin ti.
- Maldito viejo descerebrado... Está bien. Si no salimos con los pies por delante de ese antro vas a estar pagándome vasos de ginebra hasta el día en que te vayas al otro barrio.
- No tengo pensado seguir mucho más tiempo aquí, así que no creo que me salga muy caro. Venga, vamos antes de que empiece a amanecer.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Madrid.

Me perdí por Madrid entre cervezas, cafés y algún que otro vaso de ron. Y no dejé de caminar apoyando la mirada en cada esquina, en cada edificio, en cada rostro en el que buscaba lo que nunca supe manejar. Y tras cada trago a una rubia, las mentes se abrían. Nos dejamos lo de dentro en una esquina de bar entre acordes de rock&roll. No picaba la resaca porque el sol estaba tímido y Chaouen como una letanía retumbando en la memoria:

¿Cómo se miden las mañanas moribundas?
¿Con cuánto se inunda un oasis de preguntas?.

Y así se fue Madrid. Y así regreso a casa.